miércoles, 2 de abril de 2008

EL CULTO A LAS DIVINIDADES FERTILIZADORAS

Una de las más interesantes y fascinantes maneras de conocer cuales eran las costumbres y creencias de una cultura de la antigüedad es mediante la observación y el análisis de sus manifestaciones artísticas. Aunque muchas de ellas son difíciles de hallar o no logran superar a la implacable y vertiginosa voracidad del tiempo, deteriorándose y llevándose consigo cientos de años de visión hacia el pasado, lo que ha sobrevivido hasta nuestros días tiene un incalculable valor ya que nos ha servido de base para poder comprender sociedades antiguas y sus singulares modos de vida.

La cerámica de los antiguos peruanos nos ofrece hoy un reflejo de aquellos tiempos en que se adoraba al dios solar y la diosa lunar, y donde el pensamiento ideológico de sus pobladores estaba íntimamente relacionado con la creencia de fuerzas invisibles y poderosas atribuida a seres superiores voluntariosos de brindar salud y abundancia de alimentos si se apelaba a su divina bondad o a su benevolente misericordia. La cerámica ha servido para plasmar su concepción original del universo que les rodea y para representar a sus dioses.

No cabe duda que situaciones para nosotros naturales como las lluvias, granizadas, nevadas, huaycos, etc., difíciles de comprender en el contexto de su primitivo pensamiento, fueron asociadas con un poder superior y más adelante divinizadas con la finalidad de atribuirles vida y voluntad propia, y por ende hacerlos susceptibles de acceder a suplicas y ofrendas con tal de recibir fructíferas cosechas y una multiplicación sustancial de sus animales domesticados. Los astros también desempeñaron un rol importante en las creencias indígenas y en torno a ellos se fueron tejiendo diversos mitos y leyendas, se realizaron innumerables rituales y sacrificios de animales y humanos.

De igual manera todos aquellos cambios climáticos y fenómenos metereológicos se creía eran las manifestaciones de la existencia de entes superiores cuyo poder fertilizador o fecundante era anhelado por estas sociedades agrícolas. A ellos recurrieron para procurar la fecundidad de animales y plantas, y no escatimaron artilugios mágicos ni rituales con tal de alcanzar dicho fin. Sir James G. Frazer en La Rama Dorada nos habla de un tipo de magia llamada Homeopática, cuyo postulado es: “lo semejante produce lo semejante”; lo que a mi pensar se correspondería perfectamente con las representaciones que son objeto del presente articulo. Según Frazer, el mago primitivo deduce que puede producir el efecto que desee solamente imitándolo. “Cuando el mago se dedica a las prácticas de estas leyes –continúa Frazer– implícitamente cree que ellas regulan las operaciones de la naturaleza”.

Entonces, si se captura la imagen de los dioses en el mismo acto sexual, fiel correspondencia y similitud de la humana, se estaría invocando los consecuentes beneficios de esta acción: la fertilización de la diosa tierra mediante las lluvias por parte del dios sol o rayo, ambos personificados como mujer y varón. Tales representaciones, a decir de Rebeca Carrión C. en La Religión en el Antiguo Perú: “ilustran el pensamiento religioso del indígena sobre el fenómeno de fertilización y producción agrícola”.

El sexo en el antiguo Perú tuvo clara relación con la fecundidad de la tierra. Federico Kauffman-Doig afirma: “la sexualidad humana y la sexualidad en la naturaleza fue elevada, por así decirlo, a las esferas divinas... No había un dios asexuado, sino una pareja divina, macho y hembra”. Los “huacos eróticos” también fueron parte importante en este ritual de la magia abocada a la procreación y la abundancia.

Finalmente, se aprecia que este comportamiento y esta creencia son una constante en muchas civilizaciones antiguas que buscan promover el desarrollo de la vegetación mediante la copula sexual. Una posible explicación a este hecho lo plantea Sir James G. Frazer al decir que “los indios (refiriéndose a los nativos pipiles de América Central) confundían el proceso mediante el cual las plantas cumplen la misma función, e imaginaban que recurriendo al coito activarían simultáneamente la fertilidad agrícola”. Se cree también que tenían una finalidad ceremonial, y mediante ella se establecía una especie de código moral.

* Si usted amigo lector, tiene alguna sugerencia, comentario o aporte a este u otros temas relacionados, le agradeceré muchísimo lo comparta con nosotros.

* También puede revisar otro artículo en la siguiente dirección, estoy seguro lo encontrará muy interesante:
http://www.sexualidadantiguoperu.blogspot.com/